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Natural de Algeciras pero vinculada también a Marbella y Sevilla, la historia de Carolina Ramos es también fruto de la casualidad. Un día tuvo quiso elegir entre Roma y Londres para cambiar de aires y escogió la capital de Italia. Llegó, encontró trabajo en la embajada, empezó a ejercer de traductora y ahora hace un master para dedicarse al mundo del vino y la alimentación desde el punto de vista del marketing. Hace tres años tenía pensado volver a Andalucía, pero apareció en su vida Federico, un romano con el que se casó y con el que va a tener una niña Ginebra. Pese a estar en estado, Carolina nos enseñó lugares clásicos de Roma como la Plaza de España y la Fontana di Trevi.
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